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| Enigmas de las mujeres que hicieron Historia | | 2013 Hace 3 meses (08/03/2013 09:45:03) |  |
Enigmas de las mujeres que hicieron Historia
Dos siglos atrás, las mujeres vivían recluidas en lo doméstico. Su papel estaba limitado a ser madres y esposas esforzadas, y no eran aceptadas en terrenos como la política, el periodismo o la literatura. Sólo algunas se animaban a desafiar los cánones de su tiempo o buscaban artilugios para estar presentes en lo público. La condición femenina en el siglo XIX implicaba, desde la base, una inferioridad jurídica: "En ese siglo la mujer sufre un atraso, una insubordinación notable -explica Dora Barrancos, directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Fiolosofía y Letras de la UBA-.
El XIX es un siglo hostil para la mujer. En momentos históricos anteriores las mujeres fueron mejor tratadas por las leyes, pero desde el Código francés de 1804 volvieron varios casilleros atrás. Hoy nos puede parecer imposible de aceptar que la mujer era consideraba entonces un ser ingobernable, impredecible e inferior biológicamente. El Código Civil de Dalmacio Vélez Sarsfield es, en este sentido, la normativa que cristaliza la desigualdad y la imagen de la mujer como una persona incapaz. El artículo 55 declaraba la incapacidad relativa de la mujer casada y el 57, inciso 4, la ponía bajo la representación del marido. Las mujeres casadas no podían suscribir contratos sin el aval del esposo, y tampoco podían administrar o disponer de sus bienes propios.
Una mujer era equivalente en lo legal a un niño o un discapacitado. Es más, se les negaban ciertos derechos (votar, firmar un contrato, heredar) porque se las consideraba irracionales, que podían ser presas fácilmente de las pasiones. En cambio, el hombre era considerado un ser racional. El esquema tradicional de aquel momento histórico se traduce así en una división de tareas: la mujer se desempeña en el ámbito privado, y el hombre en el ámbito público, lo que incluía la opinión, el gobierno, el trabajo, todas actividades vedadas a la mujer.
Por supuesto, hubo notables excepciones a este papel secundario de la mujer, de Mariquita Sánchez, influyente desde sus salones, a Encarnación Ezcurra, mujer de Rosas y una de sus espadas políticas. "Uno ve las cartas de Guadalupe Cuenca, la esposa de Mariano Moreno, y se da cuenta de cómo se mete en política para acompañarlo. Lo mismo Carmen Puch de Guemes, quien le dice a su marido que ha mandado dos bomberos que en realidad son dos espías. Ni hablar de Encarnación, la mujer de Rosas, a mi entender la que alcanzó el mayor poder hasta el advenimiento de Eva Perón", según la historiadora Lucía Gálvez.
La Nación |
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