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Fuente: Sitios del Dpto. de CHUQUISACA
Foro: Breve historia de la Guerra Civil 1898-1899
Breve historia de la Guerra Civil 1898-1899
Biblioteca Nacional Hace 10 años
Breve historia de la Guerra Civil 1898-1899 (Continuación)

La falta de recursos económicos para la edificación de la nueva sede capitalina determinó que el 10 de julio de 1839, el Congreso Constituyente sancionara la siguiente ley: “La Ciudad de Chuquisaca es la Capital de la República conforme a la ley del 11 de agosto de 1825, se llamará en adelante Ciudad Sucre”.

INTENTOS DE FEDERALIZAR BOLIVIA

El presidente Severo Fernández Alonso (1898-1899) estaba convencido de que el gobierno debería poseer una residencia fija. Ese domicilio, por la raigambre histórica y por haber “nutrido los cerebros de los genios de nuestra emancipación”, entre otras razones, debería ser Sucre, la capital legal de la Bolivia.

Para el efecto, en esos años se aceleraba la construcción del palacio de gobierno, además de puentes y carreteras, en el afán de cohesionar una obra de política nacional. A partir de ello, nació la idea de la “Ley de Radicatoria”, que era considerada como hostil e irritaba al pueblo de La Paz.

El Congreso Nacional inauguró su legislatura el 6 de agosto y transcurrió apacible y dedicado a temas habituales, sin asomarse, ni siquiera por sospecha, la tempestad que no tardaría en desatarse con características catastróficas.

En la sesión ordinaria vigésimo nona, del 26 de septiembre de 1989, el diputado por la segunda sección de Yungas, Isaac Campero, presentó a la plenaria un proyecto de ley que insertaba modificaciones trascendentes en la Constitución Política del Estado de 1880, en la que la forma unitaria del Estado era transformada a una república federal representativa con el nombre de “Estados Unidos de Bolivia”.

Destruyendo la forma de un Estado unitario y pretendiendo la adopción de un Estado federal, la moción decía: “Art. 1.- Bolivia, soberana, libre e independiente se constituye en la república federal representativa. Art. 2.- Los departamentos que constituyen la república como Sucre, La Paz, Cochabamba, Potosí, Santa Cruz, Oruro, Tarija, Beni y Cobija toman nombre de estados y la nación se denominará Estados Unidos de Bolivia. Art. 5.- Los estados de la unión boliviana reconocen recíprocamente sus autonomías, se declaran iguales en entidad política y conservan en toda su plenitud la soberanía nacional”.

De esa manera, la histórica rivalidad entre norte y sur, se acentuó entre la brigadas parlamentarias de Chuquisaca y La Paz, tensionando al extremo el ambiente político, pero la hábil pericia propia de políticos añejos permitió que esta iniciativa pasara a la comisión respectiva para quedar en el archivo temporalmente.

LEY DE RADICATORIA

La rivalidad entre sucrenses y paceños hizo crisis en los últimos meses de 1898, más propiamente en la sesión matinal ordinaria cuadragésima sexta del 31 de octubre de 1898, cuando la representación chuquisaqueña integrada por José María Linares, Isaac Vincenti, Fanor G. Romero, Napoleón García Romero, José María Urdininea, Juan María Fernández de Córdoba, Nicolás Ortiz, N. Rojas Estensoro y Julio M. Trigo, propuso el proyecto de “Ley de Radicatoria”, que establecía por disposición legal que la permanencia fija del Poder Ejecutivo quedaba en Sucre. La reacción no fue la esperada.

A contrapropuesta, la brigada paceña planteó otro proyecto de ley para el traslado del Poder Legislativo a Cochabamba.

La propuesta de los conservadores incorporaba el amor a la ciudad capital, pero se entremezclaba con los intereses económicos e intrigas políticas, propiciados por el coronel y senador José Manuel Pando, quien obtuvo el escaño por Chuquisaca gracias a los liberales chuquisaqueños Samuel Oropeza, Valentín Abecia, Ricardo Mujía, Luis Arce Lacaze, Agustín Iturricha y otros más.

El grupo liberal en el Parlamento apoyaba, supuestamente, la “Ley de Radicatoria” —propuesta por el representante de Sucre Isaac Vincenti—, pero sólo por considerarla un arma de doble filo para herir al presidente Fernández Alonso, puesto que si esta ley era vetada ofendería y enfurecería a los capitalinos, y si era promulgada, el pueblo paceño se alzaría y pondría sus tropas a órdenes del coronel José Manuel Pando.

El 15 de noviembre, en la 58º sesión, la Ley de Radicatoria fue aprobada y se rechazó el proyecto paceño.

Antes, en la quincuagésima séptima sesión del 14 de noviembre de 1898, la brigada parlamentaria paceña abrazó públicamente la causa federativa y nuevamente propuso la estructura de gobierno federal, en la que cada uno de los departamentos de Bolivia debería tener su propio gobierno y manejar sus recursos económicos.

De todas formas, el 19 de noviembre de 1898 la “Ley de Radicatoria” fue lanzada con un texto que rezaba así en sus partes importantes: El Poder Ejecutivo residirá permanentemente en la Capital de la República, salvo los casos determinados por la Constitución Política del Estado.

LA REVOLUCIÓN FEDERAL O LA GUERRA CIVIL DE 1898

Tras estos acontecimientos, la brigada parlamentaria paceña se replegó a su región por orden de una junta de gobierno paceña, que recibió a sus representantes con exaltadas expresiones de vítores y aclamación por haber defendido los intereses y derechos de La Paz, dejando en el Congreso otra propuesta de federalización.

Deseaban convertirse en un Estado autónomo y, para ello, se propusieron llevar adelante una revolución para derrocar al gobierno de Fernández Alonso.

Del otro lado, en Sucre, hubo manifestaciones públicas de apoyo al régimen unitario en medio de condenas a las proposiciones norteñas.

Frente a estas pretensiones y con la intención de amedrentar a los federalistas, el presidente Fernández Alonso partió hacia esa región con tres unidades del Ejército acantonadas en Sucre: el Escuadrón Bolívar, el Escuadrón Junín y Húsares.

En Challapata se enteró que más de 2.000 armas habían sido adquiridas por los rebeldes paceños, lo que le hizo comprender que la tarea de apaciguamiento sería dura y difícil. Desconfiando de la lealtad de los paceños al interior del Ejército, los retiró. En cambio, para reforzar las fuerzas leales al gobierno, pidió a las autoridades de Sucre que reclutasen voluntarios.

Bajo el mando de la Primera Brigada, con el Batallón 25 de Mayo y Escuadrón Sucre marcharon a la contienda jóvenes de la clase alta, muchos de ellos con sus propias armas sobre el lomo de caballos de su propiedad, mientras que las otras clases sociales eran cobijadas militarmente en la Segunda Brigada con el Batallón Olañeta y el Escuadrón Monteagudo. Esta efervescencia bélica se vio reforzada por 13 jóvenes sucrenses residentes en Potosí.

“A la falta de instrucción militar y munición de las brigadas de voluntarios chuquisaqueños, se añadió la hostilidad indígena al mando de Pablo Zárate ‘El Temible Willka’, que fue alentado por su belicosidad por el antichuquisaqueño coronel José Manuel Pando, nombrado comandante de las fuerzas federalistas de La Paz”.

Una historia negra de esta contienda bélica la marcó, sin duda, el 24 de enero de 1899, cuando las fuerzas de Pando y Elidoro Camacho, que habían recibido una dotación de armas modernas, atacaron a las fuerzas de Alonso.

El Batallón 25 de Mayo y el Escuadrón Sucre, que se dirigían al encuentro de las tropas leales, fueron interceptados por “las tropas de Pando y una numerosa indiada” en la población de Cosmini, donde cayeron heridos 27 soldados sucrenses y tres sacerdotes que los acompañaban. De nada les valió refugiarse en la iglesia del pueblo de Ayo Ayo, porque fueron salvajemente masacrados dentro del templo.

Al respecto el historiador Alfredo Jáuregui Rosquellas, relata este episodio de esta cruenta guerra fratricida así: “Con rumbo al sur, en carrera desatentada y confusión inmensa , cual correspondía a la inmensa significación del desastre, atravesaban la llanura los vencidos, los heridos, los salvados que al encontrar asilo, que creyeron seguro, en la casa de Dios, en el pueblo de Ayo-Ayo iban a hallar el ara del martirio siendo sacrificados en forma infernalmente bárbara, diabólicamente horrorosa, crispantes por su saña y refinamiento de crueldad. Y allí a la luz crepitante del incendio y al rumor tumultuoso de la muchedumbre alcoholizada y excitada por el vaho de la primera sangre vertida, fueron descuartizados, desmembrados, quemados, clavados a los muros, degollados como bestias de sacrificio 27 jóvenes del escuadrón simbólico, que pagaron con la flor de su vida en el error de un ideal extraviado en el tortuoso camino del más engaño”.

Entre tanto los pueblos de Bolivia, o negaban, como Potosí, entre mofas y silbidos su cooperación al sud, o permanecían impasibles como Santa Cruz y Tarija, o se apresuraban a secundar la revuelta como Cochabamba, Camargo y Tupiza.

El segundo encuentro bélico se concretó dos meses más tarde, el 10 de abril de 1899. En el Crucero de Paria, murieron 117 hombres y cayeron 120 heridos de ambos bandos tras cuatro horas de combate.

Según refieren los libros, 36 prisioneros chuquisaqueños fueron trasladados a La Paz, los derrotados retrocedieron a Oruro, el presidente Fernández Alonso huyó a Chile y los integrantes de las fuerzas chuquisaqueñas retornaron a sus hogares con la amargura de las dos derrotas

FIN DE LA GUERRA

Esta nueva derrota y la situación que se volvía muy pesada para el pueblo y un comentario que llegó a oídos de los chuquisaqueños de que fueron destrozados por los indios y muy pocos fueron los que salvaron la vida, fueron alicientes para incitar a que se detenga esta fratricida contienda.

Y fue José Manuel Pando que hizo la proposición de concordar la paz y detener esta lucha, quien en una misiva escueta pedía poner término a esta guerra civil, la cual fue aceptada por Alonso, estando de acuerdo en detener esta intestina contienda.

Consolidada la revolución, y reconocida por el pueblo boliviano, se procedió a nombrar nuevas autoridades liberales. Ya asentado el gobierno en La Paz, fue el propio general José Manuel Pando quien se encargó de disipar la propuesta paceña del traslado de la capital y el proyecto de federalización de la república.

Bibliografía resumida

Roberto Querejazu C. “La mal llamada Guerra Federal”.

Julio César Velásquez A. “Acerca de la capitalidad de la República de Bolivia”.

Alberto Rodríguez F. Documentos para la Historia de la Guerra Civil 1898-1899.

Carlos Ponce S. y Ana M. Montaño D. “La Revolución Federal de 1898-1899”.

Joaquín Loayza:. “Agua del Ministerio Número Cuatro”. Biblioteca de la Casa de la Libertad.

Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.

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